Después de más de 20 años trabajando en multinacionales como Ralph Lauren, Brooks Brothers y Apple, tomé una decisión que lo cambió todo: emprender.
Durante años construí marcas, equipos y resultados. Pero había algo que no podía delegar: mi propósito.
Y entenderlo, asumirlo y vivirlo con coherencia ha sido el proceso más exigente —y liberador— de mi vida.
El miedo sigue ahí. A veces más cerca de lo que me gustaría.
Pero también está esa luz interna que todos tenemos.
El reto no es tenerla, sino encontrarla a tiempo.
Hoy esa luz guía mi forma de liderar, de representar y de crear.
Y si algo he aprendido es que la verdadera libertad llega cuando eliges ser tú mismo sin pedir permiso.
